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La investigación, realizada junto con INTERPOL y ECPAT International, abarcó 21 países de distintas partes del mundo y reveló que casi uno de cada cinco adolescentes de entre 12 y 17 años que usan Internet en cuatro países de América Latina y el Caribe fue víctima de estas prácticas. El informe advierte sobre los riesgos de las redes sociales, la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento y el uso de inteligencia artificial
“No sabía cómo reaccionar... Me quedé un poco conmocionada”, contó una joven de la República Dominicana después de que se difundieran imágenes privadas suyas sin su consentimiento cuando tenía 14 años. Su testimonio forma parte de una investigación realizada recientemente por UNICEF junto con INTERPOL Y ECPAT International, que puso cifras a los riesgos de abuso y explotación sexual que enfrentan niños y adolescentes a través de la tecnología que utilizan cotidianamente.
Según el informe, 20 millones de niños, niñas y adolescentes de entre 12 y 17 años de 21 países de distintas partes del mundo sufrieron al menos una forma de explotación o abuso sexual facilitados por la tecnología en un solo año. En los cuatro países de América Latina y el Caribe incluidos en el estudio, el 18% de las personas entre 12 y 17 años que usan Internet fue víctima de estas prácticas: casi 1 de cada 5 adolescentes.
Through Children’s Eyes: How Digital Technologies Enable Child Sexual Abuse (A través de los ojos de la infancia: cómo las tecnologías digitales facilitan el abuso sexual infantil) combina testimonios de niños y adolescentes con uno de los conjuntos de datos de encuestas más amplios disponibles sobre el tema. La investigación advierte sobre el alcance de los abusos y explotación sexual infantil facilitados por la tecnología, tanto en Internet como fuera de él.
La magnitud del problema también quedó reflejada en un informe de 2025 del Childlight Global Child Safety Institute, un organismo global independiente dedicado a recopilar datos sobre la explotación y el abuso sexual infantil. Según ese documento, los casos de abuso infantil facilitados por la tecnología registrados en Estados Unidos aumentaron de 4.700 en 2023 a más de 67.000 en 2024.
La dimensión real del problema podría ser aún mayor debido a la falta de denuncias. Los especialistas advierten que muchas víctimas no cuentan lo sucedido, lo que dificulta dimensionar el alcance de los abusos y brindarles asistencia.
Frente a estos riesgos, UNICEF elaboró la guía “¿Qué hacer ante los nuevos riesgos que presentan las tecnologías digitales para la infancia?”, que ayuda a identificar distintas situaciones que pueden afectar a niños y adolescentes. Entre ellas figuran la exposición no deseada a imágenes o videos sexuales; las solicitudes de conversaciones sexuales o de imágenes íntimas; el grooming, una forma de acercamiento y manipulación con fines de abuso sexual; la sextorsión o chantaje sexual; la difusión de imágenes sin consentimiento; la creación de imágenes o videos sexuales falsos mediante inteligencia artificial y el acoso.
El documento también ofrece recomendaciones para que los adultos responsables contribuyan a que los chicos estén más seguros mientras juegan o utilizan las redes sociales.