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¡Viví música, conecta con la cultura!
Este martes es la Noche de San Juan, una fecha en la que no faltan las leyendas fantásticas, todas ellas unánimes al decir que es un período en el que se abren de par en par las invisibles puertas del “otro lado del espejo”.
Se permite el acceso a grutas, castillos y palacios encantados; se liberan de sus prisiones y ataduras las reinas moras, las princesas y las infantas cautivas merced a un embrujo, ensalmo o maldición; braman los dragones y vuelan los “caballucos del diablo”; salen a dar un vespertino paseo a la luz de la Luna seres femeninos misteriosos en torno a sus infranqueables moradas. En definitiva, la atmósfera se carga de un aliento sobrenatural que impregna cada lugar mágico del planeta y es el momento propicio para sentir escalofríos, estremecernos, ilusionarnos, alucinarnos y narrar a nuestros hijos, nietos o amigos toda clase de cuentos, anécdotas y chascarrillos sanjuaneros que nos sepamos.
San Lucas narra en su Evangelio que María, en los días siguientes a la Anunciación, fue a visitar a su
prima Isabel cuando ésta se hallaba en el sexto mes de embarazo. Por lo tanto, fue fácil fijar la solemnidad del Bautista en torno al 24 de junio, seis meses antes del nacimiento de Cristo.