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Cada penal atajado, cada gol en el descuento y cada remontada imposible de Argentina en este Mundial 2026 no solo hacen historia en la cancha. También están poniendo a prueba, de manera muy real, el corazón de millones de hinchas que sufren cada jugada desde el sillón de su casa. Y no es una simple metáfora: los cardiólogos coinciden en que los partidos de alta tensión pueden convertirse en un verdadero desafío para el sistema cardiovascular.
La Scaloneta no viene ayudando a bajar la ansiedad. Este martes, ante Egipto, el equipo de Lionel Scaloni se puso 0-2 abajo con un gol tempranero de Mohamed Salah a los 15 minutos y otro a los 67, en pleno partido de octavos de final. Con el desconsuelo instalado en las tribunas y frente a las pantallas de todo el país, Argentina reaccionó en apenas once minutos: descontó a los 79, empató a los 83 y dio vuelta el resultado a los 90, para cerrar un 3-2 tan agónico como liberador.
No fue la primera vez que la Selección expuso los nervios de sus hinchas en este Mundial. Apenas cuatro días antes, el 3 de julio, Argentina también sufrió de más ante Cabo Verde. El equipo se puso en ventaja con un gol a los 29 minutos, pero la resistencia africana igualó a los 59. El partido se estiró hasta el tiempo suplementario, donde volvió a pasar de todo: Argentina anotó a los 92, Cabo Verde empató a los 103 y recién a los 111, ya en el límite de la definición por penales, llegó el gol que selló el 3-2 final.
Dos partidos, dos remontadas, y una misma sensación repetida en millones de hogares: la de no poder respirar hasta el pitazo final. La frase "esto es para el infarto" se volvió una constante en cada transmisión, y detrás de esa expresión coloquial hay, según los especialistas, una base médica real.