Descargar app
¡Viví música, conecta con la cultura!
Tras una actuación consagratoria en Atlanta, el capitán argentino se quebró al recordar a Maradona, analizó la carga histórica del partido y puso el foco en la final del domingo ante España. "Nunca me quise comparar con el Diego y nunca lo haré", sentenció.
Fue una noche cargada de simbolismos, tensión y esa mística que solo rodea a los enfrentamientos contra Inglaterra. La Selección Argentina selló su pasaje a la final del Mundial 2026 tras remontar un 2-1 agónico en Atlanta, y Lionel Messi se encargó de liderar la orquesta: dos asistencias magistrales para los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez que hicieron vibrar a todo un país.
En zona mixta, con la voz todaví ronca por el esfuerzo y la emoción, el capitán albiceleste no ocultó el valor estratégico y emocional de este triunfo: «Sabíamos que no era una victoria más. Era una victoria importante que el pueblo argentino quería y nosotros también. Hoy no era un partido más, era el partido que no queríamos perder«.
El momento más movilizante de la noche ocurrió cuando el periodista Matías Pellicioni le entregó una réplica de la mítica camiseta que Diego Armando Maradona utilizó en el Mundial de 1986. Messi, lejos de la frialdad del análisis táctico, se permitió un momento de intimidad con el recuerdo de su exentrenador.