Dos años de Javier Milei: un balance de su gestión en diez claves políticas y económicas

A un año de Javier Milei: 10 indicadores claves de la gestión como  presidente de la Argentina - Chequeado

Destacan como logros:

 1. Gobernabilidad — a pesar de los pocos votos iniciales

–          Aunque Milei asumió con un bloque muy pequeño en el Congreso (unos 39 diputados y 6 senadores), consiguió aprobar leyes claves de su proyecto económico y político.

–          Con apoyos de otros partidos (líneas internas de UCR, factorías de Pro, gobernadores dialoguistas y peronistas disidentes), logró el respaldo necesario para sus reformas.

–          Tras las elecciones legislativas de 2025, su bloque pasó a ser la primera minoría en Diputados, y además aumentó su representación en el Senado — lo que mejora su capacidad de gobernar.

2. Reforma del Estado / institucionalidad — recortes y decretos

–          Implementó una fuerte poda del gasto público: reducción del número de ministerios, recortes en obra pública, subsidios, jubilaciones, etc.

–          Para avanzar con su agenda usó decretos (DNU) masivamente: muchas decisiones sin necesidad de aprobación legislativa.

–          En lo institucional se apartó de tradiciones: por ejemplo dio su discurso inaugural de espaldas al Congreso y prorrogó presupuestos, generando críticas sobre los controles democráticos.

3. Cambio en la política exterior

–          Cambió la orientación exterior: se alineó con Estados Unidos e Israel, se distanció del multilateralismo tradicional, y criticó agendas globales como la del cambio climático o algunas de las metas del desarrollo sostenible promovidas por organismos multilaterales.

–          Esa nueva postura generó tensiones con socios regionales clave, como Brasil.

4. Seguridad y orden público

–          Prioridad al combate del narcotráfico, reorganización de fuerzas policiales, protocolos más duros contra protestas y piquetes.

–          Reportan una caída notable en homicidios en ciertas zonas, lo que el gobierno presenta como éxito de sus medidas.

 Críticas y puntos débiles

5. Déficit institucional y debilidad democrática

–          El uso intensivo de decretos y la debilidad del bloque propio generaron cuestionamientos sobre la institucionalidad y los controles republicanos.

–          Intentos controvertidos de renovar la Corte Suprema mediante designaciones directas generaron rechazo de la oposición y parte de la comunidad jurídica.

–          También hubo señalamientos de hostigamiento hacia la prensa y restricciones al acceso a la información pública.

6. Polarización política, fracturas internas y desgaste del “capital político”

–          La base política inicial de Milei se fue debilitando: tensiones internas, quiebre con aliados, escándalos — como la visita de diputados a represores en Ezeiza — y diferencias con personas clave de su espacio.

–          Su discurso — y una serie de declaraciones polémicas (en foros internacionales, críticas a ciertas corrientes sociales, etc.) — le jugaron en contra para sostener consensos amplios.

7. Costos sociales del ajuste económico

–          Las medidas de austeridad, recortes y liberalizaciones afectaron a jubilados, becas, subsidios, obra pública: hubo fuertes protestas y rechazo de sectores sociales.

–          A pesar de la estabilización macroeconómica, la desigualdad social y las tensiones estructurales siguen presentes, y el ajuste golpeó sobre todo a los sectores más vulnerables.

Conclusión del balance: un gobierno de transformaciones profundas — con riesgos

Estos dos años de gobierno de Milei constituyen una experiencia inédita en Argentina: un “experimento político-económico” con reformas muy ambiciosas, que lograron avances visibles en materia macroeconómica, reducción del gasto público, cambio en institucionalidad del Estado y reconfiguración internacional. 

Sin embargo, esos cambios vinieron con un costo elevado: fragilidad institucional, desgaste político, polarización social, tensiones en la gobernabilidad, y efectos negativos sobre la distribución del ingreso y el bienestar de amplios sectores de la población.

En pocas palabras: un giro radical — que redefinió el rumbo del país — pero con una mochila de desafíos estructurales por delante.