
Un ciberataque contra sistemas de facturación y embarque afectó a aeropuertos de Bruselas, Berlín y Londres, generando cancelaciones, retrasos y largas esperas. Aunque no se comprometió la seguridad aérea, el episodio puso en evidencia la vulnerabilidad digital de la aviación comercial. La Comisión Europea instó a los Estados miembros a aplicar con urgencia la directiva NIS2, que busca unificar y elevar los estándares de ciberseguridad, ya que la mayoría de los países aún no la implementó.

