El abad de Shaolin, Shi Yongxin (también conocido como el “monje CEO”), está bajo investigación criminal por graves acusaciones de desvío de fondos del templo y conducta impropia, incluyendo relaciones prolongadas con varias mujeres y la paternidad de al menos un hijo fuera de su ordenación religiosa. La Asociación Budista de China ha revocado su certificado de ordenación y lo ha defenestrado oficialmente, calificando su comportamiento como extremadamente nocivo para la reputación del budismo.
El templo confirmó que una investigación conjunta de varias agencias gubernamentales examina el manejo de los fondos y los bienes, así como posibles violaciones a los preceptos monásticos. Shi fue apartado de sus funciones y se ha comenzado a desactivar empresas vinculadas con su gestión, además de que se ha propuesto un nuevo abad, Shi Yinle, como reemplazo .
Durante años, Shi había protagonizado controversias por su enfoque empresarial: bajo su liderazgo, Shaolin pasó de ser un monasterio tradicional a una organización global, con shows de kung-fu, franquicias, venta de mercancía, centros culturales, incluso producción editorial . En 2015 ya enfrentó denuncias similares —como posesión de autos de lujo, relaciones extramaritales y embelezamiento— pero entonces fue exonerado por una investigación provincial en 2016 .
Esta vez, el escándalo ha generado un impacto masivo: en redes chinas como Weibo hubo más de 860 millones de visualizaciones vinculadas al caso, y el público exige reformas e impulso a una limpieza institucional de las estructuras religiosas .
El caso de Shi Yongxin representa una crisis de credibilidad para el Shaolin Temple, un símbolo cultural y espiritual de 1.500 años, y plantea tensiones profundas entre espiritualidad, poder y negocio en la religión oficial de China .

