A pesar del optimismo inicial, los mercados siguen inestables ante la posibilidad de rupturas del cese al fuego. Las acciones europeas se mantuvieron volátiles y las primas de riesgo para bonos emergentes continuaron elevadas . El nerviosismo se mantuvo también por posibles interrupciones en el estrecho de Ormuz.En paralelo, los datos económicos recientes influyen en los riesgos: en Reino Unido, los precios al consumidor se mantienen elevados (4,7 %) y el Banco de Inglaterra advirtió una posible pausa prolongada sin recortes de tasas. En EE.UU., la Tesorería Federal (Fed) muestra divisiones internas sobre el momento adecuado para recortar tasas, con algunos funcionarios más “dovish” y otros esperando condiciones más sólidas .Esta mezcla de desaceleración global, tensiones políticas y ajustes monetarios genera un escenario propenso a cambios bruscos. Operadores siguen de cerca los datos macroeconómicos y declaraciones oficiales, mientras evalúan posibles choques en cadenas de suministro y flujos de capital si el conflicto escalara otra vez.

