La Administración Meteorológica de China realizó con éxito una prueba de modificación del clima en la región de Xinjiang, utilizando drones que dispersaron yoduro de plata para inducir lluvias. Esta tecnología, conocida como siembra de nubes, busca paliar la escasez hídrica en zonas áridas del país, mejorando el acceso al agua para riego y consumo.
El experimento generó aproximadamente 78.200 metros cúbicos de agua —equivalente a 30 piscinas olímpicas— sobre un área de 8.000 km². Los drones alcanzaron alturas superiores a los 5.000 metros y liberaron 1 kg de compuesto químico, lo que ayudó a condensar la humedad presente en la atmósfera y provocar precipitaciones.
Aunque aún en etapa experimental, este avance representa un paso importante para el desarrollo de técnicas sostenibles en regiones con estrés hídrico. Las autoridades chinas anticipan que estos métodos podrían tener un papel clave en la seguridad alimentaria del futuro.

