DÍA DEL MAESTRO EN ARGENTINA

El Día del Maestro se celebra en Argentina cada 11 de septiembre en honor al fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento en 1888. Sarmiento, ex presidente de la nación, es reconocido como «el padre del aula» debido a su incansable labor en la promoción y desarrollo de la educación pública en el país.

Domingo Faustino Sarmiento, una de las figuras más emblemáticas de la historia argentina, nació el 15 de febrero de 1811 en la provincia de San Juan, en el seno de una familia humilde pero de firmes convicciones. Fue el quinto de los trece hijos de Paula Albarracín y José Clemente Sarmiento, aunque muchos de sus hermanos murieron a temprana edad, una realidad común en el siglo XIX debido a las enfermedades.

Desde pequeño, Sarmiento demostró una inclinación por el aprendizaje, asistiendo a la Escuelita de la Patria en San Juan, donde durante nueve años tuvo una asistencia perfecta. Sin embargo, su educación formal se vio interrumpida cuando no pudo continuar sus estudios en Buenos Aires, lo que lo obligó a regresar a su provincia natal. A partir de entonces, su asistencia comenzó a decaer, pero esto no detuvo su sed de conocimiento ni su deseo de enseñar.

A los quince años, Sarmiento tuvo su primera experiencia como docente en el humilde poblado de San Francisco del Monte, en la provincia de San Luis. Se había trasladado allí para acompañar a su tío, José de Oro, un cura exiliado de San Juan por razones políticas. De Oro fue una figura paterna clave en la vida de Sarmiento y quien influyó profundamente en su formación intelectual y moral.

Fue en 1826 cuando Sarmiento fundó su primera escuela, enseñando a leer y escribir en un modesto rancho de adobe y techo de paja, propiedad de la familia Gatica. Inicialmente, las clases se impartían bajo el alero de la vivienda, pero a medida que aumentó el número de alumnos, también se comenzaron a utilizar las habitaciones interiores. Este hecho marca el inicio de su vocación como educador, un aspecto fundamental de su legado.

Sarmiento no solo se destacó por su carrera política y literaria, sino que también fue un ferviente defensor de la educación pública, universal y gratuita. A lo largo de su vida, siempre mantuvo el ideal de que el conocimiento era la clave para el progreso y la civilización de los pueblos, una convicción que comenzó a forjarse en su adolescencia en aquel rancho humilde de San Francisco del Monte.