Diez años después de derogar la política del hijo único, China atraviesa una fuerte caída en su tasa de natalidad y un descenso sostenido de su población.
Pese a permitir dos hijos desde 2015 y tres desde 2021, el país cerró 2024 con 1.408 millones de habitantes, su tercer año consecutivo de contracción demográfica.
El Gobierno lanzó incentivos como subsidios de 500 dólares por niño menor de tres años, eliminación de tasas preescolares y extensión de licencias matrimoniales, pero los jóvenes priorizan la independencia y el desarrollo personal por sobre la crianza.
Según especialistas, criar un hijo hasta la universidad cuesta unos 94.500 dólares, una de las cifras más altas del mundo.

