El 10 de julio, científicos advirtieron que el 9 de julio de 2025 podría haber sido el día más corto desde 1960, por una aceleración de 1.3 ms en la rotación de la Tierra. Este fenómeno astronómico no tiene impacto perceptible en la vida cotidiana, pero preocupa al sector científico.
La posibilidad de introducir un “segundo negativo” (eliminar un segundo del reloj global) se evalúa seriamente para mantener la precisión de sistemas como GPS y comunicaciones satelitales.
Aunque el evento no representa un riesgo inmediato, subraya la complejidad de sincronizar el tiempo civil con el tiempo natural.
El monitoreo continúa en los órganos internacionales, y se considera que medidas similares podrían repetirse si se registran más anomalías en la rotación terrestre. El estudio fortalece la comprensión de las dinámicas planetarias .

