MEDIO MILLÓN DE PALESTINOS REGRESAN A GAZA EN MEDIO DE LA DEVASTACIÓN

Más de 500.000 palestinos han regresado al norte de la Franja de Gaza desde el pasado lunes, tras el alto el fuego en el conflicto que asola la región. Según informó el Gobierno de Hamás, los desplazados emprendieron su retorno a pie a través del Corredor Netzarim, que había sido bloqueado por Israel y reabierto hace 72 horas. Este corredor, que cruza la Franja de este a oeste, se convirtió en el principal acceso para los gazatíes que intentan volver a sus hogares.

El regreso masivo se produce después de 470 días de desplazamiento forzado desde el inicio de la guerra. “Más de medio millón de personas desplazadas de nuestro gran pueblo palestino han regresado durante las últimas 72 horas desde las gobernaciones del sur y el centro a las gobernaciones de Gaza y el norte”, señaló la oficina de prensa del Gobierno gazatí en un comunicado. Sin embargo, el panorama que encuentran es desolador: barrios enteros destruidos, viviendas reducidas a escombros y servicios básicos colapsados.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) advirtió sobre la magnitud de la crisis humanitaria en la zona. “Las evaluaciones sobre el terreno revelan niveles masivos de destrucción de la infraestructura de agua y saneamiento, en particular en el norte de Gaza, lo que subraya la necesidad crítica de intensificar los esfuerzos de rehabilitación y reparación para satisfacer las necesidades humanas básicas”, afirmó en su último informe.

A pesar del cese temporal de los ataques, la situación en Gaza sigue siendo crítica. Las familias que regresan deben enfrentar la falta de agua potable, el colapso del sistema sanitario y la escasez de alimentos y medicamentos. Organismos internacionales han reiterado el llamado urgente a la comunidad internacional para enviar ayuda humanitaria y garantizar condiciones mínimas de vida para la población afectada.

Mientras tanto, la tregua sigue siendo frágil y la incertidumbre persiste entre los habitantes de Gaza. La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de los acontecimientos, en un contexto donde la reconstrucción parece un desafío titánico y la estabilidad aún es un objetivo lejano.