En medio de un incremento sostenido de los precios, muchas familias decidieron ajustar sus gastos. De tal forma, se establecieron prioridades y en varios hogares las mascotas fueron afectadas por la situación económica inestable.
Sucede que, para reducir costos, cada vez más personas posponen la atención veterinaria a menos que sea una emergencia. Asimismo, a la hora de la alimentación, pocos mantienen la compra de la comida premium e incluso optan por dejar el alimento que es medicado para pacientes crónicos, donde los precios son cada vez más elevados.
Asimismo, en lo que refiere a la comida, este ajuste lleva a que tengan que bajar un poco la calidad y el precio de lo que asignan para la alimentación de las mascotas. Sucede que, en el mercado existen diversas opciones, pero antes quizás era más fácil que la gente elija por calidad y hoy probablemente se concentran mucho más en el precio,
El presidente del Consejo de Veterinarios de Misiones, Pablo Castillo, contó que en lo que va del año, durante febrero y marzo fue donde más cayó la actividad veterinaria en diversos aspectos.

