El 21 de agosto de 1911, La Gioconda, también conocida como la Mona Lisa, fue robada del Museo del Louvre en París. Vincenzo Peruggia, un pintor y decorador italiano de 32 años, perpetró el audaz robo. Peruggia ingresó al museo antes de su apertura, disfrazado como personal de mantenimiento, y logró sustraer el famoso cuadro de Leonardo da Vinci. En un giro inesperado, incluso el célebre pintor Pablo Picasso fue considerado sospechoso por la policía francesa.
El robo dejó un vacío en la pared del Louvre, lo que se convirtió en una curiosa atracción para los visitantes. Peruggia fue capturado en 1913, cuando intentó vender la pintura a la Galería Uffizi en Florencia. Justificó su acción argumentando que deseaba devolver la obra a Italia, su país de origen.
La Mona Lisa fue devuelta al Louvre en 1914, donde ha permanecido desde entonces. Peruggia fue condenado a unos meses de prisión y falleció en 1925.

