Un equipo de químicos de la Universidad de Ámsterdam y el Museo Nacional Rijksmuseum ha revelado el enigma detrás de los famosos brillos dorados utilizados por el maestro holandés Rembrandt. El estudio, publicado en la revista Heritage Science, muestra que el pintor habría creado sus propios compuestos químicos para obtener pigmentos especiales, como el resplandeciente color dorado en su icónica obra La ronda de noche.
Mediante técnicas avanzadas de análisis digital, los investigadores identificaron la presencia de pigmentos tóxicos como el amarillo de plomo-estaño y el bermellón de mercurio, mezclados para lograr los tonos dorados que caracterizan los detalles del cuadro.
Este hallazgo sugiere que en la Europa del siglo XVII existía una mayor variedad de pigmentos artificiales de lo que se creía. Aunque no se sabe si Rembrandt fabricó estos pigmentos en su taller o los adquirió ya preparados, el descubrimiento ofrece una nueva perspectiva sobre las técnicas empleadas por uno de los más grandes pintores de la Edad de Oro.

