DJOKOVIC, ESE GIGANTE QUE APRENDIÓ A JUGAR AL TENIS EN MEDIO DE LAS BOMBAS

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El fenomenal tenista serbio logró el único título que le faltaba, la medalla dorada en Juegos Olímpicos. El domingo venció al español Carlos Alcaraz por 7-6 (3) y 7-6 (2) y alcanzó la gloria. Ganador de 24 torneos de Grand Slam, agigantó su figura para posicionarse como el mejor de los todos los tiempos.

Cuando era pequeño, su país sufrió dos guerras en cuatro años. En una entrevista hace pocos meses, confesó que, en ocasiones, cuando escucha los estruendos de fuegos artificiales, la memoria auditiva lo lleva a rememorar las explosiones de las bombas a pocos metros de su hogar. «El trauma sigue allí», narró.

La Guerra de los Balcanes lo tocó de cerca durante sus inicios en Kopaonik, una de las principales cadenas montañosas de Serbia, que contiene una pequeña zona al norte de Kosovo.

En aquel lugar sus padres Srdjan y Dijana le inculcaron la pasión por el esquí cuando era muy chico, lo que explica la flexibilidad que exhibe Djokovic en los tobillos, las rodillas y las articulaciones. En ese sitio, a más de 1.700 metros sobre el nivel del mar, también empuñó una raqueta por primera vez, a los 7 años, para no soltarla jamás. La gran velocidad de la pelota en la altura generó que fuera un jugador mucho más rápido. Ese lugar en el que Nole empezó a forjar su leyenda fue bombardeado en 1999 durante los ataques de la OTAN a Yugoslavia, puede leerse en un artículo del diario Clarín.

«Querida Serbia, lo hemos conseguido», consignó en sus redes sociales ni bien se consagró en París. Poco antes, subió a las gradas para abrasarse con su hija y llorar como un niño.

Djokovic ganó el Golden Slam: los cuatro Majors y el oro olímpico en singles. Pocos, contados con los dedos de una mano, alcanzaron semejante hazaña: Steffi Graf, Andre Agassi, Rafael Nadal, Serena Williams.  Con Agassi comparte un privilegio que no tiene ni Rafa: son los únicos dos tenistas masculinos que ganaron los cuatro Grand Slams, la medalla de oro olímpica en singles, la Copa Davis y el Campeonato de Maestros.

Djokovic no compitió por dinero ni por la hazaña de una medalla de oro, lo hizo para regalarle a su sufrido país algo de lo tanto que recibió. Un ejemplo, dentro y fuera de la cancha.